jueves, 3 de noviembre de 2011

Ascenso a Peña Ubiña

Peña Ubiña desde Torrecerredo

Aprovechando los días del puente del 1 de Noviembre cinco miembros del Grupo Candelariense de Montaña, nos hemos acercado a la comarca babiana de León, podemos decir que hemos estado en Babia, pero en Babia con mayúsculas, que no es lo mismo que "estar en babia" con minúscula que sería estar ido. Concretamente hicimos el Campo Base en el Valle de San Emiliano en la localidad de Torrebarrio en el barrio de arriba, en un albergue de la Federación Gallega de Montaña. Escogimos este lugar para subir a la cima de Peña Ubiña (2411m) que es la ruta que nos propusimos hacer.
Bajamos a Torrebarrio (1250m) observando la majestuosidad de la Peña Ubiña custodiada por la Ubiña pequeña (2193m) a su derecha  y a su izquierda Los Castillines (2300m) y el Siete (2356m).


Una vez en la plaza del pueblo seguimos un indicador de la ruta y al cruzar un pequeño puente, tomamos un camino que sale a la izquierda y nos lleva, sin pérdia alguna, por una pista que sube a los Llanos del Fontán, hasta cojer la trocha que va al Collado Ronzón (1942m). Como vamos a ascender por el "Canalón Sur", el sol que hoy brilla con todo su esplendor, se hace bastante molesto hasta llegar al collado. Una vez allí, a la sombra que nos brindaba la Peña la Carba, hicimos un pequeño descanso y disfrutamos de la belleza que teníamos ante nosotros Las montañas de Babia, de Somiedo y de Lanciana; al norte Peña Ubiña a la izquierda y a la derecha Peña Cerreos (2201m). Al este La Tesa, La Mesa y La Almagrera y al fondo el Curabacas y el Espigüete en la Montaña Palentina .




Comienza el ascenso al Coloso de Ubiña, siguiendo por un cercado para el ganado por una pendiente considerable, llegamos a una trocha muy marcada, justo donde se une con la que viene de Tuiza y de el Refugio de Casa Mieres. Enseguida la trocha desaparece y comenzamos a pisar la piedra caliza de la arista de la Ubiña, sigue habiendo numerosos hitos que hacen mas fácil el ascenso.







Después de poco mas de una hora y de algunas trepadas a cuatro manos, llegábamos al cordal  de Peña Ubiña y divisamos el vértice Geodésico de la cima, estábamos muy cerca, solo nos faltaba crestear el último tramo para llegar y aunque fácil, con cuidado, los cortados seguían estando allí. Disfrutamos de lo lindo, las vistas que a nuestros pies se ponían, eran tan bellas y hermosas que ni en las fotos se pueden igualar. Desde aquí todo es pequeño.
Después de reponer fuerzas iniciamos el descenso por donde subimos, un par de pasos destrepando o arrastrando el culo y unos metros con cuidado por el barro deselado y un merecido descanso en la fuente del Pastor que por cierto casi no tenía agua y no pudimos rellenar las cantimploras. Continuamos descendiendo hasta Torrebarrio sin novedad, aunque la pista como casi siempre se hizo pesada y dura, pero el esfuerzo mereció la pena sin duda alguna.









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